
Y es que entre las miradas recelosas del primer día y los gestos amorosos del último solo median eso, palabras. La palabras que tomamos prestadas de poetas y escritores que tal vez jugaron a los mismos juegos que nosotros; las palabras de anécdotas compartidas, de la prosa osada y el verso tímido con los que nos hemos ido atreviendo tarde a tarde.
Nos marchamos de Aldeamayor gratamente sorprendidas y muy contentas, el estado ideal para emprender rumbo a la playa a disfrutar de un merecido desanso, claro que sí.
Y para los que ya habéis estado en la playa, para los que la tenéis lejos, para los que estáis a punto de ir, os dejamos esta recomendación: Luis va a la playa, un cómic sin palabras que nos devuelve a nosotros mismos cuando teníamos el tamaño de Luis, cuando el mar era aun más grande y la arena una aventura, cuando nada dependía de nosotros y todo nos lo teníamos que ganar...
Feliz verano amigos, a la vuelta más y mejor.